sábado, 18 de octubre de 2014

El Lugar Más Bonito del Mundo (Fragmento)

Entrega especial.

Bienvenido a la primer entrega especial, como te puedes dar cuenta, estas entregas no se encuentran numeradas pues no forman parte de la progresión en el contenido de la materia. Estas entregas tienen la finalidad de mostrarte fragmentos de textos literarios, poemas, e incluso datos informativos. Aquí los temas que verás son de todo tipo, encontrarás algunos enteramente literarios, así como textos completamente científicos.

Con estas entregas la finalidad que se desea alcanzar es netamente recreativa, por lo que no debes preocuparte ya que no formará parte de la evaluación. 

La presente entrega especial es un pequeño fragmento del libro titulado El lugar más bonito del mundo de la autora Ann Cameron.


[...]

Me sentí muy orgulloso, pero también algo asustado, porque la verdad era que había llegado casi por casualidad a aprender a leer yo solo, pero eso no significaba que yo fuera tan listo.

Le dije a la abuela:
—A lo mejor no soy siempre capaz de hacer algo fuera de lo corriente.
—No tienes que hacer siempre cosas fuera de lo corriente; lo que tienes que hacer es hacerlo todo de la mejor manera que puedas, eso es todo.

Estaba satisfecho de mí mismo, pero no estaba seguro de si me iba a gustar hacerlo todo siempre de la mejor manera posible. Se me ocurrió pensar que aquello podía llegar a ser bastante fastidioso. Si la gente empezaba a esperar demasiado de mí, iba yo a tener que trabajar más y más cada vez.

—Creo que me pides más que doña Irene y los otros maestros. Ellos no esperan tanto de mí —Le dije.

La abuela me miró muy seria.
—Ellos no te quieren tanto como yo.

Luego añadió:
—Ven, vamos a dar un paseo.

Se puso su mejor rebozo y nos fuimos juntos a la calle. Ella caminaba como lo hace siempre, más alta y más derecha que nadie, y yo iba a su lado con mi brazo alrededor de su cintura.

Fuimos hasta la Oficina de Turismo. Allí nos paramos delante de la foto de San Pablo donde se veían las casas de nuestro pueblo, unas rosas, otras azul y los volcanes y los escarpados montes.

La abuela miró lo que estaba escrito debajo de la fotografía, luego lo tocó con su mano.
—¿Qué pone aquí? —Preguntó.

Se lo leí:
—El lugar más bonito del mundo.

La abuela pareció sorprenderse.

Y yo empecé a pensar si de verdad San Pablo sería el lugar más bonito del mundo. No estaba seguro de si la abuela habría estado en algún otro lugar, pero aun así, pensé que ella sabría si lo era.
—Abuela, ¿lo es? —pregunté.
—¿Es qué?
—¿Es San Pablo el lugar más bonito del mundo?

La abuela me miró pensativa:
—El lugar más bonito del mundo puede ser cualquiera —me respondió.
—¿Cualquiera? —repetí.
—Cualquiera en el que puedas llevar la cabeza alta y en el que te puedas mostrar orgulloso de ti mismo.
—Sí —asentí.

Pero me quedé pensando que allí, donde hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ése sí que es el lugar más bonito del mundo.



En A. Cameron, El lugar más bonito del mundo (págs. 64-69). México, DF: Santillana.

1 comentario:

  1. Muy bonita lectura José Juan me gustó mucho, tiene buen mensaje y me intrigaste a leer el libro.

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