jueves, 29 de enero de 2015

Saberes para la educación

Hoy en día, hablar de la educación es hablar de tres entidades: padres, alumnos y maestros; pero también colocándolo en una analogía con el amor, tú, yo y nosotros pueden volverse una relación entre el docente, el alumno y lo que son juntos. En ambos casos tomamos en cuenta a los individuos y al conjunto que forman, al equipo que se vuelven. El texto, más que hablar de siete saberes, yo pienso que nos habla de siete bases, bases que son útiles para la comprensión del ser humano.

La docencia es una profesión humanista, lo es debido a que su objeto de estudio y de trabajo son los seres humanos. Hacerlo implica conocerlos y saber cómo funciona, al menos en aspectos básicos, cómo funciona cada individuo. Pero también debe saber educar, enseñar, transmitir; si carece de estas habilidades no será de utilidad.

El docente debe estar abierto para “aprender a aprender” para poder aprender a enseñar, esto es conocimiento puro, conocimiento en base a la experiencia. El error y la ilusión se deben afrontar con mucha cautela. Desde la salud mental, reconocemos a la ilusión como una distorsión de la realidad. El docente debe estar preparado para afrontar toda situación de manera objetiva, dejar de lado los juicios y prejuicios y enfocarse en el centro de la acción, de lo contrario puede caer en el error.

El conocimiento debe de ser objetivo, útil y perpetuo; es mejor enseñar conocimientos imperecederos pues son la única garantía del saber concreto. Estos conocimientos deben ser de todos los campos a fin de darle al estudiante un amplio campo de acción. El conocimiento fragmentado solo crea divisiones inexistentes; el conocimiento es conocimiento, y todos van de la mano. El hombre ha dividido los saberes para poder estudiarlos y comprenderlos pero eso no significa que estén aislados.

Sin embargo, sembrar conocimientos no es suficiente. El docente debe fomentar la inteligencia. Los conocimientos serán las herramientas que el sujeto tome para su beneficio, para sus tareas. Y esto es porque la inteligencia es la capacidad de resolver problemas. Cuando se fortalece esta capacidad estamos haciendo al alumno libre.

Entre los conocimientos que ayudarán a la inteligencia, debemos incluir la verdadera comprensión del ser humano, cuando nos comprendemos a nosotros mismos como entidades biopsicosociales nuestro campo visual aumenta, somos capaces de ver las cosas desde diversos puntos y, lo que es mejor, comprendernos y comprender a los demás.

Cuando uno logra comprenderse a si mismo de forma holística se está listo para enfrentar la incertidumbre. Cuando tengo conocimientos, cuando me comprendo a mi mismo y cuando hago uso de mi inteligencia no hay manera de que se me sorprenda por completo. Siempre encontraré el camino, o en su defecto, lo fabricaré. Esto no hay que verlo solo en el lado personal o metafórico, es totalmente aplicable a la realidad externa; los avances científicos y tecnológicos han aumentado de forma considerable, los nuevos descubrimientos demandan de personas capaces de poder encontrarlos, puesto que siempre será incierto cuando y como se llegará a un nuevo avance.
Pero además, se debe cultivar respeto. Erich Fromm nos habla en su libro “El arte de amar” que el hombre debe recurrir al respeto (respicere=mirar) pues es la capacidad de ver a una persona tal cual es. Cuando yo te veo tal cual eres no hay lugar para prejuicios de ninguna clase, yo te veo como un ser humano más, con carencias y virtudes así como lo soy yo. Este es el verdadero principio para la comprensión. Solamente viendo al otro tal cual es podemos comprenderlo; podemos llamarlo empatía, podemos llamarlo catexia, podemos llamarlo tolerancia… no importa el término, importa el resultado.

También debemos ser respetuosos con nosotros mismos, debemos vernos como lo que somos. Si, somos individuos pero pertenecemos a una sociedad, no somos seres aislados ni solitarios, requerimos de la compañía de los demás; siempre estamos en proceso de andamiaje y en zonas de desarrollo próximo como lo mencionara Lev Vygotski. Al ser entidades sociales, debemos tomar en cuenta todo aquello que permite la armonía entre todos los individuos, se debe tomar conciencia de que somos un conjunto. Si, somos individuos pero también somos parte de una sociedad, de una masa.

El docente debe plantar estas semillas en sus alumnos, esa es la educación del futuro, no hablamos de ingresar a la memoria conocimientos de vanguardia, sino que se deben comprender tanto el ser humano en su calidad holística, así como su entorno y su medio ambiente. Pero no solo debe hacerlo el maestro, lo debemos hacer todos aquellos cuyo objeto de estudio y de trabajo sean las personas, en todos nosotros recae la responsabilidad.


Las tres entidades, tu, yo y nosotros representan un equilibrio, si se le da mayor peso a uno, la relación se quebrará. El proceso educativo no recae solamente en las autoridades en esa área, la responsabilidad es de todos. ¿Qué estoy haciendo como profesor, está bien lo que hago y cómo lo hago? Como padre de familia ¿me preocupo por los contenidos y el desarrollo educativo de mi hijo?¿Lo hago de forma efectiva y adecuada? Como alumno ¿soy responsable de mi propio conocimiento, de mis deberes y de mis acciones y omisiones en la práctica educativa?

Los siete saberes, a los cuales prefiero llamar bases, ahí están, y por supuesto que son útiles, para que lleguen a tener efecto debemos estar todos comprometidos, comprometidos con nosotros principalmente, y con los demás sin descuidar la importancia de cada uno.


Si quieres formar o ser formado, primero debes estar dispuesto plenamente, y después debes de atreverte.

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